Idea de proyecto
Llevar la presencia de la alameda al interior del edificio mediante patios, ventilación cruzada y vegetación.

Entre ciudad y arbolado
Integrar y definir una esquina de la ciudad en diálogo con un espacio arbolado, da la oportunidad de hacer pertenecer el edificio al lugar y por ende a sus habitantes.
De esta manera, la naturaleza puede incorporarse y mimetizarse en el interior del edificio, estableciendo una relación continua, difuminada, entre espacio, habitante y entorno. El individuo pasa a formar parte indisoluble de su lugar, mientras que el edificio se integra como una expresión propia de la Alameda.
Como las ramas de un árbol, los patios prolongan la alameda hacia el interior, conectando paisaje, aire y vida cotidiana.

Cliente Privado
Programa 9 viviendas , garajes y trasteros
Área
Presupuesto
Año 2026
Ubicación Alameda de Adolfo Suárez, Jaén
Fotografía Juanan Barros
Arquitectos Alfonso Mollinedo + Jacobo Berges

arquitectura que respira...


Los patios actúan como pequeñas piezas de paisaje insertadas en la planta. Introducen luz, aire y vegetación, pero también dan profundidad al recorrido común y evitan que el interior funcione como un espacio cerrado.



La alameda como lugar habitado
El edificio de nueve viviendas, situado en la Alameda de Adolfo Suárez de Jaén y bautizado por su promotor como Edificio Rosales, nace con la intención de integrarse en el parque.
Ubicado en una esquina junto a la rotonda, con la fachada principal abierta hacia la Alameda, el proyecto introduce una gran grieta desde la calle que permite llevar el aire, la luz y la presencia del parque hacia el interior del edificio.
Esta grieta actúa como un gesto de arraigo: una apertura en planta que busca agarrarse al parque y prolongarlo dentro de la arquitectura. En el interior, esa misma hendidura se ramifica mediante patios, como si fueran ramas de un árbol, generando una relación continua entre vivienda, espacio común, aire y vegetación.

La circulación como experiencia, no como residuo
El espacio común no se reduce a una circulación mínima. Se convierte en una estructura interior que organiza el edificio, conecta las viviendas y construye una pequeña experiencia colectiva antes de llegar al ámbito privado lleno de luz.

Los patios, las grietas y recorridos son mecanismos que introducen aire, luz y vegetación en la vida cotidiana.




